2016 Mar 18
"Cuando un amigo se va Queda un espacio vacío, Que no lo puede llenar La llegada de otro amigo..."
Así dice la primera estrofa de la canción de Alberto Cortez... El pasado 16 de marzo de 2016 se nos fue un amigo, Antonio se ausentó de nuestras filas temporales para incorporarse a las eternas. Luchó con firmeza, determinación y valor hasta el último día para no dejarnos, pero no pudo ser. Sin duda que su ausencia no la pueda llenar otro. Él marcó con su forma de ser y hacer las cosas con un estilo único, es decir, el que definía al Dr. Millán para sus pacientes que le buscaban cada día para encontrar alivio, consejo y salud. Así también, el Antonio inquieto, activo, disciplinado, responsable y perseverante para sus compañeros de trabajo. No podemos creer que no le veremos más caminando por los pasillos del Hospital Universitario con un folio en su mano buscando algo o alguien que pudiera dar respuesta a sus preguntas.
El día que supo a lo que se enfrentaba, se apoyó en tres columnas para mantenerse en pie frente al adversario. La primera, su fe. Él sabía que la vida era transitoria, por lo tanto, fijó sus ojos más allá de lo físico y se sostuvo como viendo al Invisible. La segunda, su familia: Maribel su esposa, enfermera y amiga, así como sus hijos Patricia, Marta, Javier e Ignacio, los cuales se retroalimentaron mutuamente en medio del dolor porque como padre y médico pudo sembrar en ellos el carácter y el temple para soportar la tormenta. Y la tercera columna, su vocación médica. Dar era más importante que recibir, ofrecer su profesión para el beneficio de otros le ayudó a no pensar que dejaría un espacio vacío.Ahora, Dr. Antonio Millán González, te has ido. La administración y la ciudad debería cubrir tu vacante, pero como médico y amigo nadie podrá llenar el espacio vacío que has dejado.
En representación de sus amigos y compañeros del Hospital Universitario de Ceuta.